¿Viaje en familia? ¿Viaje en pareja? ¿Viaje con amigas?

Sin lugar a dudas son todos  viajes muy distintos entre sí, así como lo son cada una de las personas con las que hayamos compartido la experiencia. Pero todos tienen algo en común y es que seguramente te hicieron muy feliz.

Viajar es siempre un disfrute. Habrá destinos que te enamoren y ciudades que te reciban mal. En algunos lugares brillará el sol y en otros morirás de la humedad, pero esos detalles que tanto te molestaron en el momento, con el paso del tiempo serán posiblemente un recuerdo divertido.

 

Viaje en familia.

 

Tipos de viaje en familia

El viaje en familia suele darse cuando eres pequeño con tus padres o cuando ya eres adulto con tus propios hijos. En mi caso viajé con mis padres cuando ya todos éramos mayorcitos.

Es verdad que este tipo de viaje requiere una gran cuota de flexibilidad y de buena predisposición, que crecen exponencialmente a medida que crecen los integrantes de la familia en cuestión.

¿Y como se organizan entre todos ellos?

Como hay distintas generaciones, habrá que negociar los lugares que cada uno quiere visitar, los horarios para salir por la mañana, el tipo de comida elegida y muchísimas cosas más.

Esos viajes tienen un no sé qué de desorden, de pérdida de tiempo, de esfuerzo por qué no. ¡Pero son tan lindos! Son esos recuerdos que van a persistir en la memoria aún cuando algunos de los participantes ya hayan partido.

Todo se potencia. La pizza es más rica, el castillo es más grande o el atardecer más impactante.

Y lo mejor de todo. ¡Cuando vuelves puedes hablar de las mismas anécdotas por meses, reírte de cada una de las cosas que pasaron porque como todos participaron del viaje nadie se aburre! Viajar es felicidad.

Viaje en pareja.

 

En este caso, la cosa es más fácil. Sólo son dos personas que se conocen perfectamente y que han planeado con anticipación los itinerarios, los lugares que les interesa visitar y todos los aspectos que involucra un viaje.

O,  a lo mejor, comparten otro estilo de viaje. A la aventura y sin planes, sin destinos concretos ni reservas de alojamiento.

¡Qué lindo que  es viajar en pareja y descubrir de a dos cada nuevo lugar!

Sentirte lejos de todos y de todo porque sólo estás con tu compañero. Un viaje une. Las experiencias compartidas en un par de semanas equivalen a meses de convivencia.

El cansancio de cada noche mientras revives todos los sitios que visitaste y la expectativa para el día siguiente por el nuevo lugar al que llegarás.

Los apuros cuando se hace tarde para llegar a la estación, las caras cuando la comida elegida no resultó lo que uno esperaba, perderse y malhumorarse en ocasiones por el cansancio para reírse a carcajadas al minuto siguiente.

Escribiendo esto ya estoy pensando en que faltan menos de dos meses para emprender mi nueva aventura con mi amor y no puedo dejar de sonreír… Viajar es felicidad.

 

Viajar con amigas

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Viajar con amigas tiene un encanto especial

Nadie te apura, nadie te pide cosas. Vuelves a esa etapa de la adolescencia donde no tenías obligaciones y lo único que importaba era pasarla bien. No importa la edad que tengas, eres chico otra vez.

En este tipo de viajes todo causa gracia, las historias son repetidas una y mil veces,  el coche es un desorden de compras amontonadas. ¡¡¡El relax es absoluto!!!.

Puedes ir todo un día a un shopping o todo un día a la playa.

¿La comida?

Nunca fue un tema demasiado importante para los viajeros. Una ensalada o un plato simple. Un rico café en la plaza principal de un pueblo o una cerveza en un pub de Londres.

Otra ventaja de este tipo de viajes, es que hay todavía hombres que creen que somos el sexo débil ;).  Y esto conlleva la ventaja de que siempre aparece algún caballero de armadura dorada que ayuda a al viajero a encontrar el camino perdido, a veces ofreciéndose a acompañarte hasta la misma puerta del lugar. O a cargar con el tremendo equipaje que suelen llevar las mujeres.

Pueden pasar miles de años desde el momento en que viajaste con amig@s, pero seguramente cuando se encuentran repetirán las mismas anécdotas del viaje que compartieron. Siempre con algún agregado ficticio, pero no importa, porque justamente de eso se tratan los viajes con amigas. Viajar es felicidad.

 

¿Y por qué viajar da tanta felicidad?

Según mi opinión y como lo escribí en mi artículo  “El secreto de la felicidad no es tener un hijo o casarse sino viajar”, viajar nos hace tan felices porque se trata de  experiencias duraderas y que llenan el alma. Y lo que alimenta el alma perdura en el tiempo sin lugar a dudas.

Es una experiencia que colma todos los sentidos, te hace más tolerante, más sensible, más profundo, en definitiva, mejor persona.

 

Este post ha sido escrito por Florencia Pagano Z de Tramando Viajes.