Hostelamaniacs tiene el placer de publicar este artículo que Erlantz, co-creador de El Mundo de Pe a Pa, ha escrito especialmente para el blog de Hostelmaniacs. Un artículo que sin lugar a dudas quitará a más de uno esos temores que pueden atormentar la mente de uno al plantearse hacer un largo viaje. Gracias Erlanz por tu colaboración con Hostelmaniacs y por ayudar a los viajeros a perder sus miedos.Podéis seguirles a través de su Facebook e Instagram

 

Descubre cómo superé mi miedo a viajar y me lancé a la aventura

Dejé un trabajo con contrato indefinido. Vendí mi coche. Dejé la casa en la que vivía. Me alejé de todo lo que estaba seguro en mi vida. Y me fui de viaje. Pero antes de conseguirlo, el miedo a viajar estaba instalado dentro de mí.

Si pienso en prácticamente todas las reacciones de la gente al escuchar el resultado, podría dividirlas en dos grupos.

Los del primer grupo no se lo piensan mucho y exclaman sin reparo que estoy loco.

Los del segundo grupo lo meditan un poco más. Y declaran, asombrados pero temerosos, que les da mucha envidia o que tengo mucha suerte.

Si tú eres del segundo grupo, este post es para ti.

1. Por qué deberías escucharme

Me llamo Erlantz, tengo 37 años y soy el co-creador de el mundo de pe a pa.  Un espacio donde Maite, mi compañera, y yo compartimos a través de textos y fotografías nuestra experiencia de haber viajado durante 16 meses por Sudamérica.

Es posible que ahora mismo te aterrorice pensar en pasar fuera de casa más de un mes. Y que te parezca que hay que tener algo distinto para poder dejarlo todo para irse de viaje. No te preocupes. Hace no tanto tiempo yo también estaba allí. Paralizado por el miedo. Y conseguí saltar al otro lado.

En este post voy a contarte cómo superé mi miedo a viajar, a alejarme de mi vida cómoda y me lancé a la aventura.

2. Cómo era mi vida antes

Seguro que esta historia te suena. Es posible que sea similar a la tuya o que conozcas a muchas personas que la hayan vivido.

Terminé la escuela y comencé a estudiar cocina. Antes incluso de haber acabado, ya me había puesto a trabajar.

Durante los siguientes 14 años trabajé de forma ininterrumpida en distintos restaurantes. 6 días a la semana, 11 meses al año.

Lo que ganaba lo usaba para alquilar un piso, comprarme un coche, salir de fiesta, ir de vez en cuando a algún restaurante de categoría y darme caprichos -uno tras otro.

A veces viajaba, casi siempre dentro de España. Iba a lugares turísticos, los que salen en las fotos, y hacía lo-que-hay-que-hacer y veía lo-que-hay-que-ver en cada uno de ellos. Iba a hoteles y hostels, y hacía los tours que ofrecían las agencias.

Casi todos mis amigos y conocidos se hipotecaban para comprarse la casa. Era lo que correspondía con la edad que teníamos. Pero yo, sin entender del todo mis motivos, sentía rechazo hacia esas ataduras que parecían ineludibles.

No conocía otras formas alternativas de vivir la vida, no sabía qué era exactamente lo que quería. Me seguía dejando llevar un poco por la corriente.

Mi acto de rebeldía máximo contra los dictámenes de la sociedad eran no hipotecarme, no comprarme una casa, no casarme y tener hijos, no abrir un negocio propio. Quizá no era tanto, pero era algo.

3. El empujón que me llevó a enfrentarme a mis miedos

Conocí a Maite bailando salsa. Empezamos a salir poco tiempo después y nos enamoramos.

Aunque en aquel entonces yo no lo sabía, ella ya había decidido un tiempo antes que quería irse de viaje. Pero no sólo el mes de vacaciones, sino que quería cambiar su estilo de vida.

Pocos meses después de empezar a salir, con el miedo instalado en sus huesos, me contó sobre sus planes. El gran problema: ella no quería renunciar a su sueño de viajar, pero tampoco quería terminar su relación conmigo.

Y entonces fue cuando recibí un empujón.

Una pregunta que me volteó.

¿Querría yo acompañarla en ese sueño de viajar por el mundo?

En ese momento la pregunta me cayó como un balde de agua fría. Era mucho lo que tenía que procesar.

Así que me tomé mi tiempo para pensar.

¿No era cierto que la vida que llevaba no terminaba de hacerme sentir feliz?

Y ¿no era también verdad que siempre andaba evitando las ataduras?

A fin de cuentas, ¿no era eso lo que llevaba esperando sin saberlo?

¿Qué era lo peor que podía pasar?

Entonces, la lista de posibles tragedias se sucedió en mi mente como una historia infinita.

El miedo a viajar me invadía por completo. Era un miedo profundo, que se enraizaba en la forma de entender la vida. 

4. Descuartizando el miedo a viajar

Seguro que habrás oído decir que cualquier sueño o propósito en la vida, por muy grande que sea, siempre se puede subdividir en objetivos más pequeños. Objetivos que sean más tangibles, realizables. Al hacer esto, ese sueño inalcanzable, se convierte en una sucesión de pasos a seguir o barreras a superar.

Yo me decidí a descuartizar mis limitaciones. El miedo a viajar, en realidad, eran muchos miedos más pequeños que se agrupaban para paralizarme. Me armé de valor y descuarticé al miedo en muchas partes.

Hice una lista de los primeros problemas que se me venían a la mente. Y conté cuatro principales.

Podría haber continuado haciendo una lista interminable de razones por las que no hacerlo. Pero decidí parar. Porque con esta lista de miedos más chiquitos, conseguí armarme de valor y empezar a buscarles soluciones.

 5. Cada miedo tiene una solución

Cada uno de los pequeños miedos que tenía a la hora de tomar esa decisión, tenían una solución. Y, por lo tanto, mi miedo a viajar (el grande, el inalcanzable e insuperable) también la tenía.

5.1 Pareja

Llevábamos 3 meses juntos cuando ella me lanzó la gran pregunta. La realidad era que no nos conocíamos tanto. No sabíamos cuál podía ser el futuro de nosotros como pareja. Menos cómo podía ser la convivencia.

Para poner a examen todo esto, nos fuimos a vivir juntos. Así, podíamos tener tiempo para conocernos mejor, para aprender (o no) a convivir y, si todo iba bien, poder planificar un poco el viaje.

 5.2 Salud

Una de mis principales preocupaciones era qué pasaría si alguno de los dos nos enfermábamos o sufríamos algún accidente.

Por eso, decidimos contratar un buen seguro de viajes. Así, en cualquier caso, tendríamos todo cubierto y no tendríamos que preocuparnos por quedar en la ruina.

 5.3 Dinero

¿Y si nos quedábamos sin dinero en la mitad del viaje y luego no podíamos volver a casa?

Nosotros lo solucionamos principalmente de tres formas:

  1. Ahorramos durante casi dos años (mientras aprovechábamos para evaluar nuestra relación también). Cómo lo hicimos es otra historia. Porque ninguno de los dos teníamos sueldos astronómicos y sí que teníamos gastos fijos bastante altos (el País Vasco es una de las Comunidades Autónomas más caras dentro de España).
  2. Dejamos una parte de los ahorros apartada para emergencias. Lo suficiente como para poder regresar a casa si lo deseábamos o necesitábamos en cualquier momento.
  3. Redujimos los gastos del viaje al mínimo viajando a dedo, haciendo voluntariados, cocinando nuestra propia comida.

Existe otra posibilidad y es ganar dinero mientras se está viajando. Aunque nosotros no exploramos esta opción en profundidad (sí que vendimos amigurumi puntualmente), conocimos a muchos viajeros que lo hacen de esta manera.

Y ¿cuándo dinero necesitaríamos para comenzar ese gran viaje? Había que tener en cuenta no sólo los gastos durante el viaje, sino también lo que gastaríamos en equiparnos.

En ese momento no encontramos la respuesta, así que decidimos crearla nosotros mismos. Esto es lo que te puede costar comenzar un gran viaje.

5.4 Personalidad

No sabré cómo conversar con personas desconocidas. Cómo acercarme a hablarles. ¿Y si no nos entendemos?

Este problema lo solucioné ya viajando. La gente se acerca a conocerte y preguntarte cosas, porque siente curiosidad. Estar continuamente expuesto a distintas situaciones con otras personas te harán aprender rápidamente que la mayoría están dispuestos a ayudarte y a intentar comunicarse contigo.

 

Así fue cómo superé mi miedo a viajar y conseguí lanzarme a la aventura.

Más allá del miedo a viajar o de los miedos a distintas cosas durante el viaje, se encuentra un terreno lleno de posibilidades y de muchísimos aprendizajes.

Para finalizar, quería agradecer a Xavier la posibilidad de escribir en Hostelmaniacs para contarte mi historia y ojalá ayudarte a que tú también descuartices tus miedos y les busques una solución.

Ahora cuéntame, ¿qué miedos te genera la idea de dejarlo todo para empezar a viajar? ¿cómo crees que podrías solucionarlos?